Hoy después mi visita de observación para la solicitud de temas por desarrollar en la próxima jornada de observación y práctica docente en una cierta escuela telesecundaria de Xalapa me enfrenté a diversos retos, situaciones que nunca antes había vivido.
Los alumnos proceden de grupos diversos, los acaban de conformar como grupo extra, ya se imaginarán, los alumnos que nadie quería en sus grupos fueron enviados al nuevo y con ello se propició que el ambiente de trabajo sea algo complicado.
Pude trabajar con el grupo de manera eficiente y eficaz, el problema radicó en el momento justo en que la tutora me solicitó que los mantuviera fuera del salón mientras ella revisaba trabajos pendientes. Por primera vez en todas mis jornadas de práctica o inclusive de observación no pude promover la participación activa de los educandos, no respondían satisfactoriamente a mis indicaciones, pretendían ser ellos quienes impusieran las reglas y eso complicó mi labor.
Con todo lo acontecido el día de hoy recordé mi poesía "haciéndome profesor" me hizo darme cuenta que estas complicaciones son los retos que ya había vislumbrado y que no debo dejarme vencer, por el contrario, debo estar preparado para hacer frente de manera oportuna a las condiciones laborales que el grupo me proporciona y demanda.
Aquí comparto dicha poesía esperándo sea de su agrado.
Haciéndome maestro
Me recibió con los brazos abiertos, oh, bendita institución
su nombre “Benito Juárez García” lo recuerdo aun
pues, entre sus patios y pasillos terminé de forjar mi vocación.
Amplio espacio poseía el plantel, pertinente para la recreación
los alumnos reían corriendo, conviviendo todo el tiempo
dejando de lado sus diferencias, disfrutando del momento.
Primer grado grupo “A”… veintidós adolescentes
veintidós alumnos opinando de manera diferente.
Eso fue muy interesante, ver sus reacciones y gestos
identificar si estaban conformes con mi clase
si les gustaban las actividades o estaban molestos.
Como todo adolescente se mostraron volubles
muy pocas cosas fueron constante en ellos,
aún así el trabajo en el aula no fue difícil
pues se mostraron participativos y atentos,
son muy educados, inteligentes (sin ser genios)
respetuosos para conmigo y groseros entre ellos.
Respondieron satisfactoriamente a mis propuestas de trabajo
colaboraron en todo momento, opinando o refutando
pero defendiendo su postura con argumentos.
El equipo de trabajo se mostraba muy inquieto
los docentes querían ser parte de nuestra formación
nos acogieron en sus grupos, nos brindaron su apoyo
y respondimos con respeto hacia la profesión.
Ahora hablaré sólo de mí, del desempeño desplegado
de todas esas noches de cansancio, de sueños frustrados,
esas noches planeando las clases, esos ratos amargos
queriendo poner de manifiesto que soy bueno en lo que hago.
Las planeaciones fueron detalladas, no hubo actividad sin prever ,
pues al recordar mi adolescencia dejé un margen para adaptar mi proceder.
Fui un maestro disfrazado de aprendiz (aunque si aprendí, lo reconozco)
me interesaba propiciar el progreso, atendiendo a las necesidades, pleitos
los gustos e intereses, estilos de aprendizaje, en fin muchos retos.
No logré complacerme plenamente, aun hay aspectos por reforzar
pero considero que con el tiempo, mi desempeño me hará brillar.
junio 22 de 2010
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