Estos versos surgen de mi corazón más que de la razón.
No hay sentido alguno para luchar contra gigantes,
la vida nos presenta demasiadas adversidades
sin embargo a los jóvenes no nos parecen retos insuperables.
Jóvenes valientes con espíritu de lucha
con un corazón líder, entusiasta y aventurero,
que peleamos por conseguir nuestros ideales,
que nos movemos y propiciamos ser escuchados.
-¡Ya no sigan!- se escuchaba en la calle
a la vez que otros tantos nos apoyaban
no sabíamos cual era el posible resultado
pero al final del día eso es la vida
un conjunto de sorpresas, de obstáculos y retos superados.
Todo empezó por una invitación
un pueblo vecino llegó a animarnos
entramos al movimiento y en él nos quedamos.
Se dijo: hasta las últimas consecuencias
se dijo: luchemos juntos hermanos
somos la gran esperanza de un pueblo
pues la educación está en nuestras manos.
Espíritu de mi normal, arde fuete en mi pecho
y así no dejaré de luchar, por conseguir lo que me merezco.
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