miércoles, 2 de octubre de 2013

Vagos recuerdos (fragmento)



Ciertamente no recuerdo mucho,
al menos no tanto como yo quisiera,
si acaso alguno que otro de aquellos
dulces besos, vigorosos abrazos,
radiantes sonrisas, de sus tiernos gestos,
su encantadora mirada y sin duda…
la sublime poesía de su alocado cabello.
Me erizo al pensar en sus discretos labios,
tan dóciles, ¡oh, qué lindos… perfectos!
Ante ellos los míos de verdad sufren mucho,
pues deben librar épicas batallas de besos.
La discreta sinfonía de su galante coqueteo,
el contraste de sus pequeños gritos diciendo “te quiero”
con los enormes suspiros en sus largos silencios,
si, solo eso es lo que con esfuerzo recuerdo.
Vagos, torpes, pobres y apenas perceptibles recuerdos,
cómo quisiera no olvidarme nunca de sus palabras de aliento,
los épicos convites vespertinos, apacibles atardeceres,
su mirar coqueto, cálidos mimos y cautivadores parpadeos,
es casi nada lo que recuerdo comparado con aquel tiempo
tan feliz, certero, ese lapso compartido, tan etéreo y placentero.
Hoy solo me dedico a conservar estos vagos recuerdos
 en mi sísifo intento de olvidar que aun le quiero
o no sé, quizá es amor lo que aun siento.  

 

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