domingo, 10 de octubre de 2010

Ayer y también el día anterior

Ayer pensé en ti,
y también el día anterior,
pero mis ocupaciones, mis prisas,
mis prejuicios y temor
no me dejaban decírtelo.

Ayer me pregunté en silencio:
¿dónde estará? de hecho,
a diario me pregunto por ti,
me exijo una respuesta
y no me la puedo dar.

En fin... qué más da,
el ayer y el día anterior
no son nada, sólo existe el hoy
y el hoy si lo aprovecho
para decirte lo mucho que te quiero,
lo mucho que te extraño
y lo mucho que anhelo
abrazarme a ti
y que Dios bendiga nuestra unión,
juntos, los dos, como hermanos
más que amigos,
compañeros de vida
compartiendo un sólo corazón.

Ayer te busqué desesperado
y también el día anterior,
pero con mis compromisos
desistí en mi búsqueda,
sí, mi esfuerzo fracasó.

¿Y sabes para que te buscaba?
para nada, sólo sentí infinitas ganas de verte
era un sentimiento
mucho más fuerte que yo.

Ese sentir se apoderó de mí,
no sé por qué, pero me hacías falta,
¡SIEMPRE ME HACES FALTA!,
pero desde hace mucho tiempo
cada quien vive su vida,
cada uno con sus penas,
TU YA NO ME CUENTAS NADA,
ya no te ríes conmigo,
quizá ni de mi te acuerdas,
yo no me acuerdo de ti
porque decirlo de esa forma
suena a que en momentos te olvido
y no... tú siempre estás presente
en mi alma y mi corazón.




Ayer recé a Dios por ti
y también el día anterior,
le pedí que te bendijera,
que te enviara más amor,
que te enviara más cariño,
más y mejores amigos,
(aun mejores que yo),
para que ellos también te cuiden,
se preocupen por ti
y se alegren contigo,
ya que yo no puedo estar a tu lado
que mande a alguien que sí,
alguien que te ame,
alguien que te haga feliz.

Ayer busqué tu sonrisa
y también el día anterior,
la busqué muy angustiado
y ella no apareció
y sólo así me di cuenta
que el destino nos separó,
nos puso tan distantes
que da pena el recordar nuestra unión.

¿Lo recuerdas?... éramos como hermanos
y tu lo sigues siendo para mí,
no se que pase por tu mente
o que rollos te traes,
pensé que era alguien en quien
podías confiar
pero veo que me equivoqué:
no me haces partícipe de tus logros,
no me cuentas tus penas
ni me haces cómplice de tus maldades,
creo que ya no confías tanto
como ayer y el día anterior.

Miento, sé que esto es un error,
se que aun me quieres
y que confías en mí
tanto como yo confío en ti,
sólo que te pasa lo mismo:
tus compromisos te calcinan,
tus deberes te asfixian,
tu vida se complica;
pero siempre recuerda,
que aun cuando yo sucumba
en el camino, continúa tu amigo mío sigue adelante
y esfuérzate por los dos,
logra tu meta,
que ahora también será mía;
consigue el triunfo,
¡TE LO MERECES!
y al final no esperes vítores,
no busques llamar la atención,
sé humilde, como siempre,
recuerda que es tu mayor don,
por eso fue que te elegí
como compañero, como amigo,
pero sobretodo como hermano
y al hacerlo, Dios me dijo:
EXCELENTE, FUE TU MEJOR ELECCIÓN.


Ayer te dije: ¡cuentas conmigo!
y también el día anterior,
hoy lo sostengo, lo confirmo,
cuentas conmigo,
yo doy todo por ti,
incluso lo que no tengo
lo consigo si es para hacerte feliz.

Siempre espero tus llamadas
y en las noches rezo por ti.
No es cierto, no rezo en las noches,
de hecho mi cuerpo es un altar
donde siempre pido a Dios
por mis amigos y en especial por ti,
le suplico a Jesucristo
QUE NO TE OLVIDES DE MÍ
y con una cálida brisa
que acaricia mi rostro
él me dice que sí,
que tú siempre me recuerdas
y que le pides por mí,
que suplicas en silencio
que nunca me hagan sufrir.

Gracias, GRACIAS POR EXISTIR
se que el sentimiento es mutuo
que me quieres tanto como yo a ti
que aunque no nos lo digamos tanto
lo sabemos y eso es lo que cuenta
a mí no me importa decirlo
TE QUIERO, TE QUIERO, TE QUIERO,
ya ves no es difícil,
yo pude...
vamos, ahora te toca a ti…

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