Aun recuerdo aquéllos tiempos ¡oh, sí!, aquéllos tiempos.
El tiempo de la niñes, de la infancia, cuando se es niño, cuándo se es niño,
se encuentra tanto placer en cosas, cosas que parecen sencillas e insignificantes,
pero que en realidad, al final del día nos llena de orgullo.
Aun recuerdo cuando corríamos por el campo, iba descalzo
sintiendo entre mis pies, la brisa que por la mañana se había impregnado en el pasto
y con mi hermana y mis primos reía tanto, tanto que no sabíamos por qué,
tan sólo sabíamos que éramos felices.
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